Emilio

La semana pasada fue la última de mi compañero Emilio trabajando en Rudo. Le ha fichado una de las empresas más grandes de España como senior, con unas condiciones económicas insuperables. Lo curioso es que Emilio tiene 21 años.

Pero es que Emilio es un crack. Lleva con nosotros desde que tenía 18 años y estaba en primero de ingeniería informática. Durante sus 4 años de carrera ha compaginando 6 horas de trabajo diario con la universidad, siendo además uno de los mejores de su promoción.

Recuerdo perfectamente cuando contacté con él por primera vez. En ese momento aun no hacíamos apps para otras empresas y estábamos montando una startup en la aceleradora Demium. Necesitábamos alguien que hiciera el back de nuestra app, pero no teníamos dinero, ni siquiera una empresa constituida. Buscando quién conociera nuestra tecnología encontré su perfil. Aunque tenía sólo 18 años había aprendido a programar por sí mismo mucho antes. Así que le escribí, vino a vernos y al día siguiente empezó. Sin hacer muchas preguntas, sin cobrar, a cambio de un porcentaje de la futura empresa, y solo con el propósito de aprender.

Pronto demostró que ser el más joven del equipo no era ningún impedimento. Le pidas lo que le pidas siempre dice “se puede hacer”. Se concentra, investiga, y al rato lo tienes hecho. Esa actitud es la que mola. Porque Emilio es de esas personas de las que todos nos deberíamos rodear. Buena gente, honesto, inteligente y super trabajador.

Un ejemplo para todos esos jóvenes que acaban la carrera y no encuentran trabajo. Porque claro, no es lo mismo pasarse la universidad yendo a alguna clase y saliendo de fiesta, que como él, esforzándose por hacer prácticas desde primero. Siendo constante año tras año, pegándose madrugones para estudiar, sin un objetivo cortoplacista y con verdadera pasión por aprender.

Muero de pena que Emilio se vaya, pero pese a eso no he intentado retenerle. Obviamente para nosotros es económicamente inviable pagar un sueldo así, ya que somos una empresa de servicios que vive de las ventas. Pero la razón principal es que después de cuatro años en rudo le va a venir genial esta oportunidad para aprender cómo se trabaja en una gran empresa. Así que mi pena se mezcla con el orgullo de se hayan fijado en alguien de mi empresa, que se ha formado y ha crecido únicamente aquí.

Emilio, personas como tú no se encuentran cada día, te vamos a echar mucho de menos.

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