Pon foco

Por dios, céntrate. No tienes que hacer de todo.

Yo no necesito que el cirujano que me va a operar del corazón sepa extirparme un juanete, ponerme una ortodoncia o darme consejos sobre esa hemorroide que tanto me molesta. De hecho, prefiero que no lo haga, que simplemente sea el mejor operando. Cuantos más servicios médicos me ofrezca, más me dará la sensación que no es el mejor en lo suyo, que no es especialista. Que no le va bien operando y por eso hace de todo para ganarse la vida.

Cuando montamos una startup, gestionamos una empresa, o buscamos oportunidades profesionales como autónomos o asalariados, tendemos a decir siempre que sí cuando nos proponen ampliar nuestro catálogo de servicios. Pensando que si hacemos más cosas seremos más valiosos y por tanto ampliaremos mercado, ganaremos más dinero y nos irá mejor. Y al final nos encontramos que hacemos un poco de todo, pero nada realmente bien.

Estoy cansado de ver pequeñas compañías de tres personas que igual te programan una web, te diseñan un logotipo, te preparan un evento, te hacen el SEO o te montan una campaña de ads. Y yo al menos no me creo que sepan hacer tantas cosas bien. Por eso cuando tengo que elegir prefiero a un especialista. Antepongo a quien hace muy bien una sola cosa super concreta que a quien me viene con el mayor listado de servicios o habilidades. Un cliente o una empresa te va a buscar por ser un experto, no por saber hacer doscientas cosas de forma mediocre.

No creo que Rafa Nadal hubiera llegado a donde está si hubiera dedicado un tercio de su tiempo a entrenar duro al futbol, otro tercio a estudiar física cuántica y el resto a jugar al tenis. Está ahí porque se ha centrado al máximo en una sola cosa. Y porque ha dicho cientos de veces que no: a la universidad, a otros deportes, a cervezas con colegas, a planes de fin de semana, a dormir hasta las tantas… Ha tenido que decir muchísimas veces que no y una sola vez que sí. Porque elegir lo que queremos hacer implica dejar de hacer otras muchas cosas.

En mi caso lo llevamos al extremo al fundar RUDO, decidiendo ser especialistas únicamente en el desarrollo de apps. Y no haciendo nada más. De hecho, nuestro claim es “no hacemos web”, que no dice lo que hacemos, si no lo que no hacemos. Aun así, nada más terminar la primera aplicación que programamos, el cliente nos pidió que si le podíamos hacer una pequeña web informativa sobre las funcionalidades. Realmente era un negocio redondo, ya teníamos el cliente pidiéndonos el servicio, solo había que hacerlo y facturar, sencillo ¿verdad? Nosotros dijimos que no, que preferíamos centrarnos.

Desde ese momento, hace ya 5 años, la tentación no ha dejado de llamar a nuestra puerta con decenas de servicios complementarios al nuestro con los que parecía que podíamos ampliar negocio. Desde ayudar con el posicionamiento de nuestras apps en las store de Google y Apple mediante técnicas de ASO a realizar campañas de marketing para conseguir descargas. Pero nos hemos mantenido firmes. Solo hacemos apps. Y creo que ha ido bien, porque las empresas nos identifican con lo que hacemos y tienen claro que somos especialistas.

También nos han tentado muchas veces con el tema referrals. Empresas que saben que decimos que no a todo lo que no sea una app y nos plantean que cuando un cliente nos pida un servicio adicional digamos que sí, pero se lo subcontratemos a ellos. Que solo con una pequeña gestión nos podemos llevar un dinero fácil. Pese a eso, y del mismo modo, siempre hemos dicho que no, ya que esa facturación adicional se hace en base a dejar fuera de control a lo más importante que tenemos: nuestra reputación. Si ese servicio que no controlamos no sale bien, seremos percibido por el cliente como malos, aunque no hayamos realizado el servicio.

Así que aunque duela, aunque parezca perder una oportunidad no hacer de todo, pon foco. Tu startup no tiene que tener siete modelos de negocio, mejor que tenga uno solo y sencillito. La app con la que te vas a hacer rico no tiene que tener setenta funcionalidades, mejor que haga dos cosas y las haga perfectas. Tu empresa no tiene que tener un catálogo de veinte páginas de servicios, mejor uno solo y que se pueda explicar en un minuto. No tienes que tener un producto para niños, otro para parejas recién casadas, otro para adultos punkis y otro para ancianos del barrio de Salamanca. Mejor dirígete a un solo target, y que esté clarito. Y como profesional no es necesario que sepas un poco de marketing, algo de finanzas, tengas nociones de escritura creativa y controles un poco de programación. Mejor que seas el que mejor programa en Kotlin de tu ciudad. Porque ser especialista te hace único y te da valor, y eso hace que encima puedas cobrar más por tus servicios o tu trabajo.

Si no te centras acabarás gastando el dinero, el tiempo y la ilusión en cosas innecesarias que no te aportan valor real. Y dejarás de lado lo que realmente tienes que hacer bien.

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